Un buen diseño web no se trata solo de colores bonitos, sino de cómo el usuario interactúa con tu marca. Es vital que tu sitio cargue rápido y sea totalmente adaptable a dispositivos móviles. Si logras una estructura limpia y llamadas a la acción claras, transformarás a tus visitantes en clientes fieles sin complicaciones técnicas que afecten tu reputación online.